lunes 31 de agosto de 2009

Fue en un café...

... donde pude percatarme de lo leve que es vivir. De mi lado derecho tenía a un par de "señoras" de'sas que cuando les dices "señora" se ofenden y te dicen "se-ño-ri-ta" y no queda mas que responder "y yo qué pinche culpa!"; consagradas a su anciana madre, fervientes religiosas que acaban de pedir la cuenta porque no pueden llegar después de las 8 a su casa porque si no las regañan. Seguramente darán de cenar al adulto mayor a su cuidado y verán televisión acompañadas de una fiel mascota que es quien hace las veces de hijo nunca procreado, amigo nunca frecuentado, confidente nunca escogido; eufemismo de la soledad. Dormirán antes de las 10 y comenzará su monótona jornada a las 6 am del día siguiente.

De mi lado izquierdo tenía a la típica parejita adolescente. Ella con un moka frío bebiendo con popote mientras lo mira con ese brillo de los ojos que sólo puede apreciarse con claridad cuando se experimenta un primer amor. Él, indiferente a esa mirada tomando un americano pensando en que el equipo de futbol del que es fanático perdió el partido pasado porque el pinche portero pendejo salió mal y se le adelantaron con un cabezaso preciso colocadísimo en el ángulo, y lamentando las burlas propinadas por sus hermanos y tíos: "eso te pasa por irle a ese pinche equipo maleta!". Terminarán lo que beben y él la acompañará a casa a pie, se besarán con prisa afuera de la casa de ella, manoseándose con urgencia antes de que salga su mamá y le diga "ya mhijita? ya es tarde" e ignore al escuincle novio.

A lado de las señoras "quedadas" estaba una pareja de adultos jóvenes, en promedio 35 años. Casados sí, pero cada quien por su lado. Ella, quien no paraba de voltear en todas direcciones, vestía un pants negro embarrado y a la cadera que permitía asomarse el resorte de una microtanga rosa, dejando a mi imaginación que en su casa dijo que iría al gimnasio a su clase de pilates mientras los niños son cuidados por Rosita, su empleada-niñera. Él, un poco más relajado seguro de que su esposa lo espera en casa cuidando de su pequeño hijo, ahorrándole un posible gimnasio y niñera mientras ese excedente y más él lo gasta en la "otra"; vestía traje fino, corbata no menos fina, cabello relamido y se acercaba provocadoramente alterando los nervios de ella, quien no dejaba de voltear y que seguramente me cachó viéndole el resorte de la tanga, porque fue entonces cuando se la acomodó.

De repente, frente a mí, sentóse una mujer que llamaba la atención de todos los presentes por su espigada figura, imponiéndose con apabullante presencia. Lentes que más que por necesidad usaba como accesorio para darle un toque interesante; cabello suelto, negro y lacio; pecas pocas, cuello largo, cintura perfectamente delineada por su playera, la que ostentaba el rostro de la siempre sensual Marilyn con su eterna expresión de fuck me; pantalón de mezclilla y converse blanquísimos, lo que como de golpe provocó que reparara que los míos habían dejado de ser blancos desde hace mucho y que a lado de los suyos se veían amarillentos, con una clara mancha de mostaza que se me escurrió al tragarme un jo-doc en un carrito hamburguesero un viernes a las 2 am, con 3 caguamas Victoria (la Victoria de México) adentro (2 + 3 = 5). 5 minutos tardó en decidirse por un express doble; mientras, sacó de su bolso El libro de los amores ridículos, mismo que yo leía y que en ese momento ella también lo notó y notó además que me hacía pendejo sosteniéndolo, pues mis ojos estaban clavados sobre ella. Sonrió y dijo 'está bueno, no?'. Yo, eternamente pendejo, dije 'ehh?'. Ella: 'hablo del libro'. Yo: 'ahh, sí'... cinco (otra vez cinco) segundos después... 'ahh claro, el libro!!! Sí, Kundera es bueno'.

Cinco minutos después, nos hallábamos compartiendo mesa en una aparentemente interminable conversación acerca de lo endeble y fugaz que es el amor; amor que nos dimos en un hotel de paso cinco horas más tarde; amor que cinco meses después se verá frustrado por cinco razones: lo improvisado de su nacimiento; su ex novio que dejó después de cuernearlo cinco veces conmigo esa noche y que la seguirá buscando para tratar de rescatar sus cinco años de noviazgo; su siempre presente indecisión; la mía también; y porque nada en esta vida puede ser tan idílico. De ahí lo endeble y fugaz.

PS. Amour (en francés) tiene cinco letras, como los moteles y hoteles donde cada día se desparraman toneladas del mismo.

lunes 24 de agosto de 2009

Casos de la vida real: "Confesiones extemporáneas//miedos vigentes"

- Los besos de aquella vez, estuvieron geniales; te estuve pensando varios días, quise llamarte, pero me dio pena

- Ash, ash y recontra ash!

- Sí, soy cobarde y pendejo

- Y lento! -
asestó ella sin miramiento alguno
- Y como para qué sirve que te gusten mis besos? - dijo con cierto reproche


- Para pensarte sobremanera y dedicarte unas líneas cursis en mi mente confusa, inventar cosas y creérmelas y con ello hacer menos tediosa esta larga espera... - contestó inspirado, dejando sin palabras a quien siempre tiene palabras para todo

La vida es un juego malicioso en el que gana aquel avezado a los riesgos, la adrenalina, las emociones fuertes y la aventura... "el inspirado" no ganará nunca por su inmensa cobardía.

PS. Manden sus cartitas y aquí, su humilde anfitrión, las publicará y les dará consejos adornados como el que acaban de leer.

martes 14 de julio de 2009

Y ahora?

Mejillas - Cámara ese! Nos miramos! Chido guan!
Ceno - Suave maistro!
Lámpara - Cuídate Ceno

Subió al camión que lo llevaría hacia la Biblioteca Equis para hacer una investigación probablemente bastante aburrida. Nosotros caminamos en sentido opuesto con cara de crudos, aliento a memelas y platicando de cosas banales. No ha habido mejor mañana con resaca que la de aquél viernes desde hacía mucho tiempo. Caminar por una calle de bastante tráfico, con ruido extremo, smog de sobra, nunca me había resultado tan placentera. Qué pedo? Me dije. Qué? Contestó ella. Nada, nada, recordé que se me olvidó hacer algo - improvisé en ese momento -. Ahh!

Irresistible remar contra su atracción. Toda ella me resulta asquerosamente atractiva, dulce, aventada, melosa, ruda. Piernas largas y bien torneadas (como me gustan), cinturita y unos limones que coronan su delgadez, como la cereza en el pastel; con un savoir faire que muchos pretenden tener y que en ella es tan natural como un pedo después de haber tragado un taco de frijoles.

Es obvio que, como todo lo que pasa en esta vida loca, loca, loca, con su loca realidad, nada puede ser tan idílico. Lo anterior en virtud de que, la dama en cuestión, tiene novio. Qué queeeeeeeeeé! Simón, como todo perro fino, "tiene dueño". Fuck y re fuck.

Y ahora? - se preguntó el joven de mejillas abundantes - Qué hago? Lo que tú estás acostumbrado a hacer - contestó una voz medio celestial pero tantito aguardientosa como pa' ser del Creador - , di adiós, da la media vuelta y vete a tomar una cerveza al lugar de siempre y tan patéticamente jodido y aburrido, como siempre! O bien, puedes decirle 'qué honduras por tu salvador mamacita, quieres tu chile por tu colombia?' Si tienes los suficientes tamaños como pa' decirle eso, dejo de llamarme Chucho si no deja a su pendejo machín wanna be y corre a tus brazos cual oso a la miel...

- La misma de siempre, jóven?
- Nel, ahora tráigame una león, pero ya sabe que bien muerta, por favor

jueves 25 de junio de 2009

Andrés! Andrés! (el que llega cada mes)


Yo no quise lastimarte, solamente te dije que no;
¿no estarás acostumbrada a sentirte rechazada?

Ok perdón, fue sin querer!

Ésa y muchas más canciones faltaron para hacer de la noche del miércoles, la noche del éxtasis en la ciudad de los ángeles (y demonios). Arrancó con la parte de adelante y terminó sin documentos; pasó por la flaca y por los chicos pa' ir al carnaval de brasil y al Estadio Azteca, cómo le harían? Quién sabe! Después me enteré que los agarró la chota en Querétaro por jugar con fuego y por la noticia hasta le derramé mi gin tonic al goei de a lado y el muy puto le dijo a su vieja me arde gorda; marica de mierda, pensé.

En punto de las 8 de la noche del 24 de junio se congregó en el Complejo Cultural Siglo XXI la crema y salsa de la sociedá poblana, 'ora sí que como quien dice, la más alta suciedad. Paloma se llamaba la que estaba frente a mí y eso lo supe porque escuché a su galán nombrarla con tono de pelea, por cierto, estaba buenísima; qué pendejos ir a pelear al concierto de el salmón, me dije, y miren que pude haberme aplicado porque más que novios parecían como dos extraños. En el baño estaba por culpa de una caguama cuando interpretó media Verónica, lo que no lamenté tanto pues esa rola no es muy de mi agrado.

Escucharlo en vivo me transportó a diversos escenarios: me imaginé con una dama sentado en un mirador, contemplando la ciudad mientras en el horizonte se divisan los aviones de destinos inciertos hacia destinos que igual no me importan; imaginé también abrazando a aquella mujer, susurrándole al oído cursilerías que la hagan sonrojar, guíandola y preparándola para cuando llegue el momento de decirle: soy y he sido tuyo siempre; claro, en tal situación y con tanto romanticismo telenovelesco, no podría faltar el toque de una botella de vino, un merlot, beberlo hasta la última gota y volver (el estómago) al auto para besuquearnos sin pena.

Claro, tanto mal viaje se vió interrumpido cuando el auditorio completo, al unísono, cantaba todavía una canción de amor; esa rola, a su vez, me hizo recordar días distintos, sí, aquellos cuando nada me preocupaba y el amor y todo lo demás valía dos pesos; cuando a mí y a mi bola de amigos nos apodaban los mareados por las pedas de nevero que nos arrimábamos los viernes por la noche en baresillos de octava que se arriesgaban a venderle alcohol a menores de edad: crímenes perfectos, criminal el menor chupando y criminal el dueño del bar que le vende el alcohol. Las oportunidades de ver un concierto de semejante calidad no se dan ni en el día internacional de la mujer (¡¿eso qué?!); Elvis está vivo gritó un flaquito bien escurrido que estaba justo atrás de mí lo que me produjo una mueca instantánea, y grité, a manera de opacarlo, me estás atrapando otra vez! Quién? Yo? - dijo la chaparrita de a lado - Nel! Tú no!! Me refiero a la canción! Ahh, idiota! Pues ni tú ni el escurridito de atrás! Escucha nomás... y sí, eran las notas de donde manda marinero, ohh sí!

Canciones más, canciones menos; imaginación me falta para incluirlas...

domingo 17 de mayo de 2009

Nomás por no dejar

"Escribir es como hacer el amor.
No te preocupes por el orgasmo,
preocúpate por el proceso"
Isabel Allende

¿Hacer el amor? Venga, Chabelita! Por qué siempre tan romántica? Pero sí, me gustó la analogía. Escribir tiene su proceso de calentamiento, lo que sería el faje, escarceo, warm up, o como su léxico se los permita expresar; que a la postre puede desencadenar algo casi tan satisfactorio como el mismo orgasmo (aunque en realidad nada se le asemeje), siempre que el proceso haya sido el adecuado. Dicen que el orgasmo es de quien lo trabaja...

... Iba caminando a paso apresurado, sentía las miradas, sentía las respiraciones agitadas cada vez más cerca de mí; no sabía si eran 2 o 3 o 4, si eran personas o alguna especie de mutación humana. Mi visión del momento era como en serie Polaroid; caminaba y caminaba y parecía que lo hacía en círculos pues todas las calles se parecían, incluso las lámparas en la misma posición, el mismo perro sarnoso que me ladraba como por mero protocolo, con hueva; es decir, algo así como "ruaff, ruaff", sólo levantando su pulguienta cabeza y reposándola nuevamente después de aquellos ladridos huevones. El mismo contenedor de basura del que emanaba un olor a cadáver. No sé si fueron 10 o 15 minutos; la verdad en ese momento no tenía certeza del tiempo. Todo me resultaba extraño al no haber ni un alma en la calle, como si fuera un pueblo fantasma, lo que me condujo a una angustia demencial pues me sentía encerrado en un infierno sin salida. La persecución seguía, aunque nunca supe quién o quiénes me perseguían, pues constantemente me volvía tratando de ver al o los persecutores y no había más que la misma calle oscura con contenedor hediondo y perro sarnoso. Mis piernas comenzaban a temblar, mi corazón quería eyectarse de mi pecho, me faltaba el aire y me sobraba el miedo. Quise reecontrar el camino a aquel pestilente bar para buscar a mis amigos más nunca lo hallé; mientras continuaba caminando, repetía en voz alta "el submarino amarillo, el submarino amarillo". Me exasperé al darme cuenta que ahora no podía dejar de repetir "el submarino amarillo", mi mente pensaba mil cosas más pero mi boca no respondía. Cuando pasé cerca de aquel perro sarnoso, éste había dejado de serlo para convertirse en uno de pedigree, limpio, con collar fino, quien, al verme, se puso en 2 patas y me dijo: "qué buscás en el submarino amarisho? Vos no sabés que es un lugar peligroso? Sho te recomiendo que mejor no vayas, se cuentan muchas cosas de la gente que entra; la otra vez mi amigo Ray, un pibe de raza inglesa, me dijo que su vecino entró, perdió la noción y al salir se hashó caminando en un lugar anacrónico, sin salida y parlando con un perro con acento argentino". Yo sólo sabía decir "el submarino amarillo". El perro se acercó y me dio una bofetada con la que me dejó inconsciente...

Éste ha sido un ejemplo de un mal proceso. Divagar y no concluir; mal viajar y no encontrar un desenlace. Es como cuando fajas y a la mera hora te dicen "ya se me fueron las ganas, mejor otro día". Lo peor deviene en el dolor de testículos un par de horas después. Ya ven que el escribir no es fácil!!!

martes 5 de mayo de 2009

Y ahora resulta...

... que de la noche a la mañana, el virus de la gripe del cuino ya está siendo controlado, y todo gracias al esfuerzo conjunto de las instituciones y gobiernos (Federal, Edo. Mex, De eFe), y en especial al nuevo súper héroe de esta gran nación, el Caudillito (ito por aquello de la estatura) beodo, chan chan chan cháááááán! Felipe Calderón! (y es aquí donde suenan las dianas interpretadas por la banda de viento de San Tututulpico el Chico). Como siguiente número, honores a la Bandera:



Nótense los Baños de Pueblo que se da nuestro Heróico Presidente. Ohh mi dios!


Comadre - Ayyy compadre! Qué bueno! Ése es presidente y no mamadas!
Compadre - Déme la buena noticia comadre!
Comadre - Y yo que ya estaba re preocupada porque ya no lo podía saludar de beso.
Compadre - Ayyy comadre, asté no se fije! Arrímese pa'cá antes de que llegue mi compadre y celebremos que el cochino virus ese nos la viene peluqueando...*

*Conversación que me reprodujo mi primo el Juan, que escuchó de su tía la Vero, cuando llegó su compadre el Chucho.

Pues así las cosas en este México de Caramelo, las grandes noticias son historia, la deuda externa un prestamito de cuadernos, de las cuentas de Fox ya nadie se acuerda y el virus AH1N1, dentro de pronto, será cosa del pasado tragicómico de esta Nación tan sui generis como folclórica puede ser!

México, creo en ti!

(y ya sumergidos en Calamaro por su próxima visita a la Ciudad - mocha y remocha - de Puebla):

Soy vulnerable a tu lado más amable
Soy carcelero de tu lado más grosero
Soy el soldado de tu lado más malvado
Y el arquitecto de tus lados incorrectos
Soy propietario de tu lado más caliente
Soy dirigente de tu parte más urgente
Soy artesano de tu lado más humano
Y el comandante de tu parte de adelante...

martes 28 de abril de 2009

El desamor en los tiempos de la influenza

Así como la influenza, tú estás en todos lados: por donde sea que camino, en la ruta que tomo para regresar a mi casa, en los aparadores de los centros comerciales, en la tortillería de a la vuelta. Quisiera complacerme en el dolor, pero no puedo, simplemente no me sale.

La influenza es lo de hoy, lo in, el tema de conversación de tooooooodos los mexicanos; incluso motivo de chistes, alusiones apocalípticas, paranoia total... como en su momento lo fue el chupacabras, o el osito panda nacido en el zoológico de chapultepec (que hasta una rola espantosa le hicieron), la influenza resulta ser, para los ojos de especialistas, un distractor político y social; terrorismo de estado, pretexto perfecto para evitar manifestaciones y allanar hogares y negocios sin orden judicial, y para ensalsar a los gobernantes y al PAN por lo eficientes que puedan resultar en el combate a esta epidemia (en vías, según, de convertirse en pandemia) que no puede ser más que producto de alguien tan malvado como el mismísimo chamuco. ¡¡¡Dios y toda la Corte Celestial (hasta en el cielo hay burocracia) nos agarren confesados!!! Por lo pronto, la "santa iglesia católica", con ínfulas mesiánicas, ya está trabajando en ello organizando misas televisadas (ohh por dios!) por tv azteca pa' que no nos lleve la chingada, o dicho en términos menos coloquiales, se controle y erradique este virus que me hace pensar que sólo les ataca a la gente con problemas serios de obesidad.

Equiparable a la influenza, tú resultas ser mi distractor, mi enfermedad, mi pretexto para escribir, divagar, bromear y por qué no, alucinar. La gran diferencia es que no encuentro la cura para ti. La influenza sí tiene, y bien custodiada por el gobierno; monopolizada sería la palabra.

En un principio te consideré pasajera, cual gripe de fin de semana, pero te has metastatizado (y conste que no eres cáncer) por todo mi cuerpo. Hablo de desamor porque sé muy bien que jamás leerás esto, y que aunque así fuere, no gastarás saliva (por aquello de no contagiar) para demostrar tu sentir, el cual, obviamente, no es recíproco al mío.

Bien se lee en la vida del mitológico Macondo que el amor es una peste, y como tal debe ser tratado, controlado y, en el mejor de los casos, erradicado. Un mal sin vacuna que aqueja a buena parte de la población. Padre de abusos, pasiones, rencores, desviaciones, perversiones, sensibilidades, docilidades. Eso es lo que lo hace nocivo, por lo prolífico que puede resultar, pero a la vez lo vuelve también el arquetipo perfecto de la idealizada conducta humana.

"Me entrego al vino porque el mundo
me hizo así, no puedo cambiar;
soy el remedio sin receta y

tu amor mi enfermedad"