viernes, 22 de agosto de 2008

Cómo olvidar aquella noche?

... se dijo para sí Juan. Y cómo olvidarla si fue su "gran noche", su "primera comunión", la noche en que lo desquintaron, que perdió su virginidad (qué inocente suena eso). Él sostenía que no era virgen pues a placer se había tirado a Salma Hayek, Ana de la Reguera, Martha Higareda (a ella se la tiró después de que ésta se acarició frente al espejo en la película esa), Nicole Kidman e incluso a Niurka, de la cual decía era la más cachonda y a la que frecuentaba más seguido. Iluso.

Juan tenía escasos 16 años cuando acudió al cumpleaños de Ramón, el más desmadroso y reventado del salón. Ramón era el clásico que se jactaba de saber todo lo que hay que saber del sexo. Era el clásico también que cargaba un condón en la cartera por lo que se pudiera ofrecer. A la fiesta de R asistieron varias chavas de tercero de prepa, pues el hermano de R, Román, era más grande y él las había invitado. Juan nunca había ido a una fiesta a la que asistieran más hembras que machines, lo que al instante lo perturbó pues no sabía cómo llegarle a una dama.

Las cosas para Juan se le presentaron en charola de latón (no alcanzaba para la de plata). Él no tuvo que hacer nada pues Ximena (una chica aparentemente seria y recatada pero que a Juan le pareció todo lo contrario por el simple hecho de tener una perforación en la lengua... ahh y en la ceja también; qué ruda, pensó después) se le acercó al verlo medio solo y aburrido, con un poco de curiosidad de revelar si era puto o cuál era la causa del por qué no se le acercaba a nadie si había hembras pa'ventar pa'rriba.

- Qué tomas? - preguntó ella un poco tímida
- Ron Polano que me sirvió el festejado, que más que ron sabe a vil charanda
- Ayy ayy, muy conocedor el niño, no?
- Pues no conocedor, pero tengo buen paladar
- Paladar mis... no me digas que eres fresa porque en este momento le digo a la banda y te corren a patadas en los huevos
- Tranquila, qué te pasa? Vienes a conversar cortesmente o a ofenderme? Déjame decirte que yo no te llamé
- Uyyyy mi rey, de a tiro tan mamador? Yo solo quería caerte bien, además eres el único pendejo de a solapa y quise compadecerme un poco; todavía que te hago el paro te enojas!
- Pues yo no te pedí que me "hicieras el paro", o sí?
- Eso quisieras papacito, que te hiciera el paro, aunque sí te hace falta para que se te baje ese humor que te cargas... Hace cuánto que no coges?
- Qué te importa!
- Que se me hace que todavía eres quintito! Lero lero, pinche puto! Pocos huevos! Mariquita! Jajajá

Dicen que la verdad no peca pero incomoda. A Juan le incomodó al grado de sacarlo de sus casillas, porque sí, efectivamente, esa era la "verdadera verdad". La tomó del brazo y violentamente la puso contra la pared, tratando de intimidarla.

- Qué te pasa pendejo!! No te gustó? Si no te gustó es porque esa es la puritita verdá, maricón de mierda!
- Mira pendeja puta nalgasguangas, eso a ti te vale madre, y para que te lo sepas ya me he cogido a 6 viejas (se le pasó mencionar también a Ninel Conde) y a ti te puedo poner la pitisa de tu vida en este momento
- Ya te estabas tardando en mencionarlo corazón, ven vamos al cuarto de Ramón (salió un verso sin esfuerzo).

Juan se sacó de onda y sólo se dejó llevar. Ella lo tomó de la mano cual novios y lo condujo a la habitación de R, como quien camina por su casa pues sabía el camino a la perfección, lo que hizo pensar a Juan que'l pinchi Ramón ya se la había reventado. Ni pedo. Entraron a la recámara y ella encendió la luz. Sí, seguro ya se la cogió pues hasta sabe de dónde se enciende, pensó. Él hubiera preferido la luz apagada pues le producía cierta pena que lo vieran con su trusa Rinbros blanca que más que calzoncillo parecía pañal.

Ximena estaba más recorrida que periférico a las 3 de la tarde y por lo mismo sabía su chamba. Se le fue a los besos sin más, sin siquiera cerciorarse si le apestaba la boca o si había sido lo suficientemente decente de meterse un chicle al hocico. Juan no opuso resistencia y comenzó a atascarse, de una forma tan arrebatada que ella tuvo que detener la sesión para pedirle que la acariciara con más suavidad, corrección y elegancia, pues comenzaban a lastimarle sus dedos enterrados en las nalgas y los pellizcos que le ponía en los pezones. Quién le dijo al pendejo que a las mujeres le excitan los pellizcos en los pezones?, pensaba Ximena mientras le desabrochaba el pantalón y lo dejaba caer en el suelo. Ximena reparó en ese momento en lo matapasión que resultaba su calzón de abuelo impotente.

- Jajajá, no mames güey, qué pedo con el calzón de mi abuelito, con razón no lo encontraba el ruco el otro día, se lo chingaste! - le dijo mientras se alejaba para recostarse en la cama
- Vete al carajo! Y los tuyos muy bonitos, no?
- Claro, 'ira - procedió a levantarse la falda y presumirle su sensual tanga - quiero que en chinga te deshagas de esa porquería y te la jales mientras yo te observo, y si veo que le echas ganas te echo una manita, zas?

A él no le pareció mucho la idea pero igual accedió. Dejó caer su horrendo calzón y procedió a manipularse el pene con la maestría de siempre...

(Voz en off) Cuál será el final de esta fascinante historia? Por fin abandonará el pequeño Juan la chaqueta? Ximena le hará realidad sus sueños más sucios? Nooooo se pierda la continuación de esta pequeña miniserie, aquí en este su blog, su blog de siempre, su blog preferido.
Esperen con ansias!

2 comentarios:

Miguel Franco Pérez dijo...

... yo si he conocido mujeres que les gustan los pellizcos en los pezones y hasta succionar con fuerza bruta...
nuevamente me sono a un deja vu, mmm me has estado espiando o que?

banchi federico nileoti dijo...

sí se me paró leve... voy a jalármela...








ah!!