miércoles, 27 de agosto de 2008

... pero algo andaba mal,

el hecho de que alguien lo observara lo perturbaba al grado de no poder mantener una erección. Se sentía absurdo estando ahí parado, solo vistiendo unos calcetines azules igual de espantosos que su trusa, y peor aún, no pudiendo hacer lo que con tanta maestría hacía dos veces por semana (hasta tres si se le atravesaba un examen).

- Pero qué te ocurre? Acaso eres un impotente? No me digas eso! O No me digas que te da pena? Ayyyy cuero!!!!!
- Si te vas a estar burlando mejor me voy! No soy un impotente solo que no sé qué me pasa.
- Dime, quieres que te ayude? Puedo hacer algo por ti sólo si tú me lo pides
- Mmmm sí quiero, p-pero qué ofreces?
- Tú sólo déjate querer. Cierra los ojos.

Se le acercó y lo besó lentamente, como quien besa por primera vez (en eso sí no era primerizo pues ya se había echado dos o tres escarceos con Hortencia, su guapísima vecina). Inocentemente Juan mantuvo los ojos cerrados, sintiendo los labios de Ximena pasar por su cuello, orejas, deslizarse por el pecho besando intensamente sus tetillas aún de niño, al tiempo que Juanito experimentaba una erección perfecta de la cual podría sentirse orgulloso. Ximena sintió el momento exacto en que éste se puso tieso y alcanzó a susurrar vaya mi rey, ya era hora. Siguió descendiendo por el famélico cuerpo de John hasta encontrarse de frente con el órgano que, al igual que la vagina, hace la diferencia en la condición biológica del ser humano y determina si se es macho o hembra, lady or gentleman, niña o niño, hombre o mujer. Juan se encontraba bastante excitado pero igual de nervioso, aquello que estaba experimentando no se comparaba en nada con Manuela, aquella bella dama que conoció a los 14 años un medio día de domingo en la regadera de su casa mientras se inspeccionaba sus cositas y descubrió que manipularse el pene le producía una sensación por demás agradable.

Ximena tenía amplios reconocimientos entre los prepos de ser maestra en el arte de la felación y Juanillo estaba a punto de comprobarlo. Ésta se lo pasó de lo lindo con el miembro de él aproximadamente 5 minutos, según ella solo le dio una probadita de lo que continuaría siempre y cuando él también hiciera un trabajo de calidá. Mientras duró, Juan la observó un tanto absorto preguntándose qué sabor tendría el pito de un hombre, llegando a la conclusión que podría equipararse a una tucsi o una tarrito debido a la vehemencia con la que ésta lo chupaba, mordisqueaba y succionaba. Oh si.

- Ven, ahora te toca a ti.
- Yo qué?
- Es tu turno papacito, crees que nada más yo voy a hacer todo! No que muy experimentado? No que te has tirado a 6?
- Ahh sí, claro, recuéstate. (Fuck! Y ahora? Qué se hace en estos casos?)

Afortunadamente Juan era fans de las noches de clímax en Cinemax y de todo tipo de películas eróticas de Cinema Golden Choice 1 y 2 de los viernes a partir de la medianoche (favor de revisar programación de su suscriptor de cable local); y eso fue de gran ayuda pues improvisó cada uno de los movimientos que de sobrada memoria se había aprendido…

(Voz en off otra vez) Logrará el pequeño Juan satisfacer a la bella hembra cachonda que posa en la cama de Ramón? La someterá? Cumplirá con ella su más cerda fantasía sexual? La dejará ir con hambre? Nuevamente querido lector, no se pierda esta cochina descripción de la primera comunión de Juanito el cogelón. Quihubo! Hasta con rima!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ya hasta te sabes tu horario de las noches de climax,vdd

banchi federico nileoti dijo...

no mames yo quiero una chupada de ximena!!

siempre que termino de leer tus porno posts debo ir a jalármela...





ah!!