sábado, 15 de noviembre de 2008

Y la gudu pop?

Imagina el cuadro: entra a la casa y dice "ya vine ma, voy a continuar con mi tarea". Coloca las hojas calientitas recién impresas a un lado de la computadora, repara en la paleta y le da vuelta para ver cuán normal es. Sí, no hay duda, es una simple paleta de colores varios, o al menos eso dice la envoltura (bendita mercadotecnia). Sube las escaleras con dirección a su habitación, pasa la recámara de sus hermanas y entra en la suya. Todo en órden, dos pantalones sobre la cama y una gorra que pensaba lavar desde el fin de semana y que no lo hizo por falta de tiempo; un bolso vacío y el reloj sobre el buró marcando las 7:40. Se detiene por un segundo a pensar para qué había subido a su recámara, da vuelta y se dirige al montón de hojas desordenadas sobre la mesa. Repara nuevamente en la paleta y la bota en su cama sin darle mayor importancia, pues a fin de cuentas es una paleta.

He aquí el razonamiento lógico de la mercancía en cuestión: esta paleta fue elaborada para ser consumida, en su mayoría, por personas entre los 4 y los 13 años, es decir, tiene su razón de ser en la insaciable sed pueril por las golosinas picamuelas. Bajo este supuesto, dicha paleta debe ser de colores vistosos y sabores electrizantes, ohh sí! El que sea consumida por personas mayores a los 13 años está de más, es sólo un plus pues su mercado no las incluye. Ahora bien, ¿qué tan eficaz puede resultar dicha paleta si es utilizada para invitar a salir a alguien?

Pasan 3 días y la paleta sigue sin ser abierta y a la vista de cualquier persona, exponiéndose al antojo de cualquiera sin importar el significado y el verdadero trasfondo de la misma...

Continuará!