miércoles 31 de diciembre de 2008

"Me dejó una chiva, una burra negra...

... una yegua blanca y una buena suegra" dice aquella clásica canción en voz aguardientosa de peda de 31 de diciembre y que nos hace reflexionar cada año sobre qué cosas buenas, malas, regulares, etc., nos dejó el que termina. ¿Qué me dejó el 2008?..

Amores, desamores, sexo, abstinencia, drogas, alcohol, rocanrol, viajes, rencuentros, desencuentros, reconciliaciones, disculpas, cachetadas con guante blanco, licenciatura, amistades, pérdidas, deudas, lecciones, desempleo, pseudo-empleo...

Qué tal el recuento de los daños? 2008 serás mi karma. 2008 serás la sombra que me siga por buen rato. 2008 acábate y vete al carajo. 2008 ya no te quiero, nunca lo hice y nunca lo haré. 2008 gris... Lo único rescatable fuiste tú. Sí tú! Ahora resulta que ya no sabes leer? O no quisiste entender? Qué va!

Hold up

Hold on

Don't be scared

You'll never change what's been and gone...

lunes 22 de diciembre de 2008

Qué más?

Sólo tengo destellos de ti. Me estoy acostumbrando a ello, aunque no pienso conformarme. Tienes tiempo para todo y para todos. Para mi sólo tienes 5 minutos en vivo o quizás 20 al teléfono. Cortesías y más cortesías. Sonrisas sinceras pero escuetas y reprimidas. Déjalas ser.

He aprendido que el error hace crecer, mas sólo dime cuántos debo cometer para poder alcanzarte, conversar e ilusionarme contigo y de ti, hacerte reír y llevarte de regreso a casa para que me pienses el resto de la noche, me desees a tu lado y esperes el siguiente encuentro con la misma ansiedad con la que escribo esto. "Yo soy el ansioso", dice Grupo Marrano, aunque la canción esté plagada de vulgaridades procaces, encierra un sentimiento y deseo absoluto por la pareja... jajajá! Nel! Pinche rola atascada, apta sólo para cotorrear con la banda varilesca, a la cual seguro le sacará una carcajada. Por favor no la escuches.

Sólo quiero una guía para acercarme a ti. No pido que la describas pero sí que la vayas insinuando o me vayas dando señales de por dónde avanzar. Susurrarlo a mi oído sería lo ideal, aunque sé que no lo harás. Suéltate el pelo (ahora voy con los Hombres G) y luego, si quieres, el sujetador. Oh sí!

Qué más? Cederás? O moriré en el intento? Sí, quizás lo haga y lo haré con elegancia, partiré como los grandes, con una nota (fusil) que diga: "No se culpe a nadie de mi muerte, me suicido porque de no hacerlo, seguramente, con el tiempo, te olvidaría. Y no quiero".

Economía para pedotes

Ahora les voy a contar la historia de Pedro. Recordarán a Bulmaro? Recordarán a Juan? Pues este es Pedro y espero sea tan trascendente como los otros dos pinches calientes.
Pedro acaba de ingresar a la escuela de economía y no sabe ni por qué entró ahí, todo lo dejó a la "suerte": águila, entraba a arte dramático, sol, a economía; el inocente no tiene la más mínima concepción de Marx, Keynes, David Ricardo, Malthus, Engels y demás vacas sagradas de la ciencia ya citada. Mala decisión! Una de la peores de su vida, y lo comprobaría 20 años después al trabajar en la SAGARPA, en un empleo que, sin tener el grado de licenciatura, podía desempeñar cualquier hijo de vecina gacha.
Pedro era hijo único y adoptado, se enteró por conducto de su madre cuando contaba apenas 13 años, aunque era más que obvio pues sus papás eran blancos como el yogurt lala light y él era más prieto que los frijoles negros, lo que provocó que entre sus vecinos de la cuadra le apodaran "el sorullo"... "pinchi sorullo dónde vas?/pinchi sorullo saca los chetos!/ pinchi sorullo presenta a la prima", seguido exclamaban sus barbajanes vecinos.

El ser hijo único trajo consigo infinidad de comodidades y complacencias pues todo le daban y, lógico, todo le resolvían, por eso el muy bestia no supo qué carrera escoger y ni siquiera sabía en que quería ocuparse el resto de su vida. En pocas palabras, un bueno para nada. Aprendió a atarse los cordones de los zapatos hasta los 14 años y de igual forma a entender las manecillas del reloj; no es que fuera tarado sino que era un huevón poca madre.
En resúmen, en el aspecto intelectual Pedro andaba por la calle de la amargura (conste que sí existe, nomás 'iren)





Mas no así para el esparcimiento. Pedrito (como le decía su madre) era el amo de las fiestas plagadas de alcohol y más alcohol. Con todo y su prietés, Peter era galán, se ligaba a las mejores y no titubeaba en tirárselas y mandarlas en taxi de regreso a sus casas. Decía su abuelo: "este negrito salió bueno pa'l pedo". Para algo tenía que ser bueno, no?

En la primera oportunida', Pedro organizó una fiesta de bienvenida con sus compañeros de economía, a la que sin más asistieron buena parte de los de nuevo ingreso y en la que Peter se sintió fuera de lugar pues todos hablaban sobre "El Capital" y lo mucho que había que estudiarlo, sobre las terías keynesianas y los antagónicos a éstas, y sobre revolución y más revolución pa' cambiar al país. Pero no contaban con lo buen anfitrión que resultaba ser Pedrito y con los garrafones de "aguas locas" que éste preparó pa' recibir a la banda.

- Chale pinchi negrito! Ya danos de chupar! Qué pedo con tu agüita de horchata! No sabe a ni madreeees!
- Ohhh! Todavía que vienes de a gorrión te pones mamador! Tú chúpale y vas a ver que al ratito te vas a sentir enfiestado, nomás eso sí pónganse un gafete pa' saber a dónde hay que ir a recargarlos, y anoten un número de emergencia y a quién hay que avisar en caso de que dejen de respirar

Y lo decía en serio...

No se pierdan la continuación de'sta pequeña historia en la que el alcohol, Pedro, sus mujeres y el rocanrol serán los protagonistas!