"P-pero quién se cree?" pensó para sí y apagó el estéreo que para entonces reproducía a Calamaro. Levantose de su cama y abandonó la habitación al tiempo que la pensaba, la odiaba, pero igual la deseaba y deseaba tenerla cerca para abofetearla y después besarla, despojarla de sus prendas y poseerla a lo bestia, sin palabras dulces ni sentimentalismos de'sa índole (obvio con su consentimiento, complacerse en el dolor) (se pensó enfermo).
Fue a la cocina en busca de algo refrescante pues el calor era insoportable, cosa que lo fastidiaba aún más. "Coño! Maldito calor hijo de la gran puta!". Pensó en lo reconfortante que podría ser una cerveza en esos momentos, metió la mano a su bolsillo y sólo obtuvo cinco monedas de a peso y una de cincuenta centavos. Volvió a odiarla. En realidad ella no tenía nada que ver con su insolvencia económica pero ahí estaba presente, otra vez, en su pensamiento. Concluyó que le seguía atrayendo. Le atraía su arrogancia, su valentía, su egoísmo, su intelecto, su verbo, su explosividad, su sentido del humor ácido, su falta de tacto para expresar su sentir, su ombligo con hernia y sus pechos imperceptibles. Optó por tomar agua con un par de hielos por algunos minutos, de manera automática, sin reparar que ya había bebido más de 8 vasos y, como de cotumbre, masticó los hielos.
De repente se halló en un universo de ideas confusas, entremezcladas y divagando muy barato. Pensaba que ya tenía un poco de hambre, al tiempo que se cruzaba un cigarrillo por su mente, al tiempo que se imaginaba pleno en una casa acogedora, al tiempo que se veía manejando una motocicleta a 160 km/h, al tiempo que se dibujaba una sonrisa en su rostro por un chiste que escuchó dos noches antes, al tiempo que se tiraba un pedo apestosísimo y se preguntaba el por qué lo fétido del mismo y recordaba los tacos de tripa que había cenado después de las chelas de la noche anterior... y todo esto mientras caminaba de regreso a su habitación.
Se tiró en la cama con las manos en la nuca, viendo el techo y pretendiendo una tranquilidad y estabilidad emocional que ni él mismo se tragó. Madres! Otra vez ella! Como de putazo se le vino y como tal lo apendejó; le vino una inspiración que pocas veces había experimentado, se lamentó no saber tocar algún instrumento para componer una canción, pero igual encendió su computadora para escribirle algo sólo porque ella se lo pidió.







8 comentarios:
y ahí vas de obediente
Jaja, buen bloguero que te has vuelto. Felicidades.
si tanto la odia por que piensa en ella?????
si quieres saber, por qué no pones tu nombre?
Solo si pongo mi nombre me respondes????
Exacto! ^^
Eso esta de mas no??? NO es un requisito!!!
Ya dime por que piensa en ella???
Porque apenas se la encontró de nuevo y han vuelto a interactuar y le resulta asquerosamente atractiva
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