¿Cielo o infierno? Qué importa!
¿Qué le importa la condena eterna a
quien ha encontrado
por un segundo lo infinito del goce?
Baudelaire
Qué me importa si es gris o es negro? Si sube o si baja? Si viene o se va? Lo único que realmente me importa es que…
-“Eyy!!! Sshht ssht!!”
‘Ora qué?...
En qué estaba? Ahh sí! Qué me importa si corre o camina? Si coge o se abstiene? Si fuma o si bebe? Qué si baila y se aburre? O si canta o se duerme? O si muere o se calla?...
-Sshht ssht! Tú! El cachetoncito!
Ahh chingao!! Quién eres? Qué quieres?
-Tu conciencia re cabrón! Y nomás ando de visita, una pasadita de vez en cuando te aligera el camino…
Ayyy goei! La eterna juez implacable, sabedora de secretos inconfesables, la ayy nanita de los que osan portarse mal. A qué vienes a mí? Acaso piensas juzgarme ahorita? P-pero si todavía no me ha llegado la hora, estoy empezando a vivir, a conocer, a probar, a disfrutar, a palpar por dios! Yo sabía que te presentabas sólo en los mismísimos momentos en que se lo está a uno cargando la chingada; acaso ya me va a llevar a mí? No ni madres! Conmigo ni te metas! No seas cabrona! A dónde quieres llegar? A someterme y humillarme al grado que prefiera meterme un tiro?
Sí, ya sé, mi vida ha sido una eterna búsqueda y un permanente desencuentro. Ni bailarín, ni escritor, ni futbolista, ni pianista, ni buen abogado. Nada de nada. Recuerdo cuando comencé con eso de los bailes regionales, sí, allá por la primaria, si no era tan malo, me cae! Aunque tampoco era el mejor, pero hasta duré varios años y re buen gusto que le agarré. O cuando le entré al equipo de futbol de la colonia en la liga infantil del municipio, me decían “Tony Mohamed”, por lo gordo y fino pa’l toque de balón; sí, ese goei que quizás ahorita ya nadie recuerde pero que junto con los de su equipo, los Toros Neza, se pintarrajeaban el cabello. Dieron igual sus tintes y su buen futbol, se la pelaron en la final con el Necatza.
Pero qué tal cuando entré a la escuela de Derecho ehh? No, ahí no me emocionó; era una carga y una constante pregunta: qué puta madre hago aquí? Quién chingao me dijo que estudiara esto? Pos a joderse!
Y qué tal cuando me entró la cosquilla de aprender a tocar piano? Me veía ya en recitales, lo mismo tocando a Chopin que emulando a Rubén González; y qué pasó? Pos nada! Lo abandoné! Como he abandonado todo…
“Aprendiz de todo, General de nada”, me dijo alguna vez mi mamá. Y sí, es cierto. De ahí la eterna búsqueda y el permanente desencuentro. Desencuentro asfixiante en las noches de insomnio, en los silencios vespertinos, en las calles desoladas, en los bares sin concurrencia de mi ciudad de lunes a jueves. Desencuentro molesto por no saber qué, ni a dónde.
Con quién? Eso sí lo sé. Contigo! A tu lado quiero subir, bajar, ver, conocer, fiestear, burlar, sudar, admirar, descansar, dormir, dilapidar. Me importa un carajo no saber qué ni a dónde, porque tengo con quien; con quien compartir, a quien abrazar, sabrosear y hasta manosear; con quien soñar!! Qué es de uno sin sueños? Qué es de aquel que va por la vida sin aspiraciones, a las que, románticamente, les llamamos sueños? Pobre infeliz!
Yo por eso sueño a lo bestia. Sueño a ser buen bailarín, buen escritor, buen futbolista, pianista, buen abogado. Sueño también a que algún día haremos una revolución, pero una revolución cultural, de ideas, de propuestas, de alternativas, de conciencias limpias; una revolución sin trincheras blindadas ni tabúes anacrónicos; una revolución sin caudillismos ni protagonismos; una revolución en la que todos seamos uno.
Una revolución en la que tú y yo despertemos con las piernas entrelazadas, con el cabello desaliñado, con las miradas cruzadas y con el corazón acompasado. A eso sueño cuando estoy contigo, a eso y más!
Éste soy yo. Sobrado decir que estas líneas son para ti…







2 comentarios:
qué bueno que hayas vuelto!!
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